Esa mañana te despertaste a tiempo para ir a trabajar. Te lavaste la cara con el agua cristalina que dejé en el viejo balde de plástico.
No te quise interrumpir. Por primera vez te vi con ganas de asistir a la fábrica y realizar con ánimo las labores por las cuales te pagan.
Me pediste que te preparara pan tostado con miel y unos huevos fritos, también te serví un vaso con leche bien fría. Un desayuno bien completo. A prisa comiste tus alimentos y con entusiasmo me tomaste por la cintura y me besaste la frente para después salir del hogar.
Eran las 9:12 a.m. y yo estaba sola en nuestro nidito de amor. Decidí tomar un café para no perder la costumbre, pero cuando abrí la lata me dí cuneta que ya no había. Por salud nunca tomo café soluble así que salí en busca de una buena cafetería. El mejor lugar, sin duda, para encontrar un buen café y comer unos buenos churros esCoyoacán, allí me acordé de ti.
De pronto te extrañé, la mayor parte del tempo estoy sin tí y casi nunca te extraño, pero esta vez sí.
Desde que comenzamos a vivir juntos nuestra relación es 80% sexo 20% sentimental. En la noche tengo lo que quiero, así que durante el día no te extraño, excepto cuando veo a una pareja de enamorados compartir un helado o recargarse cabeza con hombro. Me recuerda cuando eramos novios. No nos importaba que se burlaran de nosotros en la calle por cursis; pero las cosas fueron cambiando, como si lo que sintieramos el uno por el otro estuviera mal.
Ya me acostumbré a que me abandones en tus reuniones y sólo cuando llegamos a casa me toques la rodilla y poco a poco resbales tu mano hacia arriba.
Confieso que recuerdo cuanto te amo cuando me besas apasionadamente y me llevas hasta el clímax y que a la mañana siguiente siento que te odio.
esa mañana las coas fueron diferentes. te levantaste temprano para ir a trabajar y te interesaste por mí y me besaste tiernamente. Algo hay de raro en eso.
Te extrañé demasiado y llamé a tu trabajo. Me dijeron que habías pedido el día libre-¡Que extraño!- Tal vez no me lo dijiste por que querías darme una sorpresa así que conducí hasta la casa para recibirte con gran alegría.
El sol se puso y de tí no hubo rastro. Entendí que necesitabas tiempo para descanzar de esta relación tan enferma.
Ya van 6 meses de puestas de sol y no te he visto, sigo esperando cada mañana que amanezcas junto a mí para odiarte y en la noche amarte de nuevo.
No te quise interrumpir. Por primera vez te vi con ganas de asistir a la fábrica y realizar con ánimo las labores por las cuales te pagan.
Me pediste que te preparara pan tostado con miel y unos huevos fritos, también te serví un vaso con leche bien fría. Un desayuno bien completo. A prisa comiste tus alimentos y con entusiasmo me tomaste por la cintura y me besaste la frente para después salir del hogar.
Eran las 9:12 a.m. y yo estaba sola en nuestro nidito de amor. Decidí tomar un café para no perder la costumbre, pero cuando abrí la lata me dí cuneta que ya no había. Por salud nunca tomo café soluble así que salí en busca de una buena cafetería. El mejor lugar, sin duda, para encontrar un buen café y comer unos buenos churros esCoyoacán, allí me acordé de ti.
De pronto te extrañé, la mayor parte del tempo estoy sin tí y casi nunca te extraño, pero esta vez sí.
Desde que comenzamos a vivir juntos nuestra relación es 80% sexo 20% sentimental. En la noche tengo lo que quiero, así que durante el día no te extraño, excepto cuando veo a una pareja de enamorados compartir un helado o recargarse cabeza con hombro. Me recuerda cuando eramos novios. No nos importaba que se burlaran de nosotros en la calle por cursis; pero las cosas fueron cambiando, como si lo que sintieramos el uno por el otro estuviera mal.
Ya me acostumbré a que me abandones en tus reuniones y sólo cuando llegamos a casa me toques la rodilla y poco a poco resbales tu mano hacia arriba.
Confieso que recuerdo cuanto te amo cuando me besas apasionadamente y me llevas hasta el clímax y que a la mañana siguiente siento que te odio.
esa mañana las coas fueron diferentes. te levantaste temprano para ir a trabajar y te interesaste por mí y me besaste tiernamente. Algo hay de raro en eso.
Te extrañé demasiado y llamé a tu trabajo. Me dijeron que habías pedido el día libre-¡Que extraño!- Tal vez no me lo dijiste por que querías darme una sorpresa así que conducí hasta la casa para recibirte con gran alegría.
El sol se puso y de tí no hubo rastro. Entendí que necesitabas tiempo para descanzar de esta relación tan enferma.
Ya van 6 meses de puestas de sol y no te he visto, sigo esperando cada mañana que amanezcas junto a mí para odiarte y en la noche amarte de nuevo.
Algunos no nos cansamos de esperar esas mañanas y esas noches...
que hermoso relato..
Posted by Sabbhat | 6:56 PM