Libros.
Que bueno que las predicciones no han sido del todo ciertas. Algunos dijeron que con la Internet los libros desaparecerían, que pasarían a ser un objeto de colección para intelectuales y románticos.
Pero a pesar de los grandes alcances de la Internet no ha podido sustituir el dulce placer de dal la vuelta a la página para encontrar el destino de un personaje que anda en busca de su camino. O simplemente el poder transportar un pequeño rectángulo de conocimiento en una simple bolsa , cosa que difícilmente podríamos hacer con un ordenador. Pese a las pocket pc's, palms y demás aparatos de computación portátiles que todavía no alcanzan la popularidad necesaria para que su precio se reduzca. Aún cuando todos pudieramos tener uno de estos aparatos portátiles (me niego a creerlo) al menos en México existen pocos lugares en los que se puede tener acceso a red inalámbrica gratuita.
Hasta donde hoy conocemos no existe computadora alguna que pueda desprender el olor d elos años pasados por ella como los libros, aquellos que se han cansado de esperar en los estantes, que han sido leidos e ignorados y de pronto re-descubiertos por un intrépido.
Ayer camino a casa refexioné sobre un punto que me parece muy importante a propósito de porqué internet no ha sustituido los libros; y es que los individuos siempre buscan tener cosas, bienes, servicios... Un amigo, un perro, un coche, felicidad, un círculo social. Los libros proporcionan al lector un sentido de apropiación de la información. Podemos regresar en cualquier momento, tomar el libro de su estante, buscar lo que necesitamos con la seguridad de que lo volveremos a encontrar; en cambio cuando se lee un artículo o un libro on-line no se tiene el mismo sentimiento y no se está seguro de que en el futuro se pueda encontrar la información en la misma página.
La mayoría de las veces olvidamos nuestros archivos en la computadora, se pierden entre millones de información, en cambio en un libro la información está bien organizada y disponible al instante.
Aun siendo una amante de las computadoras no podría un día derrepente dejar de comprar libros para poder trasportarlos, hojearlos, subrayarlos, marcarlos, leerlos...
Mi más reciente adquisición fue : Regreso de Theodore Sturgeon que son nueve de los cincuenta cuentos publicados por el autor entre 1939 y 1946.
Pero a pesar de los grandes alcances de la Internet no ha podido sustituir el dulce placer de dal la vuelta a la página para encontrar el destino de un personaje que anda en busca de su camino. O simplemente el poder transportar un pequeño rectángulo de conocimiento en una simple bolsa , cosa que difícilmente podríamos hacer con un ordenador. Pese a las pocket pc's, palms y demás aparatos de computación portátiles que todavía no alcanzan la popularidad necesaria para que su precio se reduzca. Aún cuando todos pudieramos tener uno de estos aparatos portátiles (me niego a creerlo) al menos en México existen pocos lugares en los que se puede tener acceso a red inalámbrica gratuita.
Hasta donde hoy conocemos no existe computadora alguna que pueda desprender el olor d elos años pasados por ella como los libros, aquellos que se han cansado de esperar en los estantes, que han sido leidos e ignorados y de pronto re-descubiertos por un intrépido.
Ayer camino a casa refexioné sobre un punto que me parece muy importante a propósito de porqué internet no ha sustituido los libros; y es que los individuos siempre buscan tener cosas, bienes, servicios... Un amigo, un perro, un coche, felicidad, un círculo social. Los libros proporcionan al lector un sentido de apropiación de la información. Podemos regresar en cualquier momento, tomar el libro de su estante, buscar lo que necesitamos con la seguridad de que lo volveremos a encontrar; en cambio cuando se lee un artículo o un libro on-line no se tiene el mismo sentimiento y no se está seguro de que en el futuro se pueda encontrar la información en la misma página.
La mayoría de las veces olvidamos nuestros archivos en la computadora, se pierden entre millones de información, en cambio en un libro la información está bien organizada y disponible al instante.
Aun siendo una amante de las computadoras no podría un día derrepente dejar de comprar libros para poder trasportarlos, hojearlos, subrayarlos, marcarlos, leerlos...
Mi más reciente adquisición fue : Regreso de Theodore Sturgeon que son nueve de los cincuenta cuentos publicados por el autor entre 1939 y 1946.